Por: María de Lourdes Romano Corona

Como todo consumidor de publicidad, me encontraba viendo la televisión en un horario central, pensé cuánto dinero se «tira a la basura» al recrear una ciudad y un incendio, en decenas de extras, en agua derramada por las calles, caos vial, utilización de vehículos reales, equipo de pre, pro y post producción y que esto mismo conlleva salarios de los cientos de personas, cáterin, transportación, etc. Hay un gran incendio en un edificio de más de 30 pisos, mientras en la calle se arma todo un caos con policías, bomberos, gente en pánico, noticiero cubriendo la noticia en helicóptero, los bomberos hacen su trabajo combatiendo el fuego con grandes cantidades de agua y un hombre en una ventana pidiendo auxilio. De entre la multitud sale un hombre con el producto en mano y exclama: «salta… no te preocupes, estás a solo 30 pisos de altura», enseguida la voz en off: «con barritas X te sentirás muy saludable». En la actualidad no nos podemos dar el lujo de desperdiciar los elementos naturales para poder tener una mejor calidad de vida, hablo específicamente del desperdicio de agua y contaminación del aire con la utilización de vehículos y la exhalación de humo proveniente del incendio artificial. Esto sin contar el transporte de toda la infraestructura, traslado de personal, y las grandes cantidades de energía eléctrica que se utilizaron para mantener en constante movimiento los aparatos eléctricos para esta realización. Mi propuesta es: ¿no podremos lograr que el público acepte los comerciales que de aquí en adelante fueran lo más escasos posibles en producción, pero ricos en contenido para seguir llegando al consumidor meta? Los consumidores ya estamos acostumbrados a todas las maneras posibles en que nos venden los productos. [1]

A la hora de vender un producto la publicidad afecta de forma directa y en un modo agresivo al ser humano; esto se ve claramente cuando determinada compañía fabricante de x producto decide lanzarse al mercado, su idea básica como empresa fabricante es la de vender su mercancía, sin embargo para el publicista es más fácil venderle al publico un estilo de vida en vez de unos simples pantalones. podemos observar que al patrocinar un desodorante corporal, no nos están vendiendo el desodorante en sí, sino que nos venden la aventura, el poder desafiarlo todo sin temor alguno a lastimarnos, el sentirnos seguros de alcanzar nuestras metas; en este sentido la publicidad influye mucho en nosotros los seres humanos por que quien no desea ser joven eternamente, ser sexy, invencible y mientras tengamos miedos, inseguridades y deseos de una vida distinta la publicidad tendrá un camino infinito, la publicidad constituye tanto una causa como un efecto, aun siendo lugar común en los estudios sobre los efectos económicos de la publicidad no ha sido aun tomado en cuenta por los estudios relativos a los efectos psicoculturales.
No es posible comprender la publicidad sin comprender a la sociedad, sociedad de consumo o del bienestar al menos es un sentido programático. De hecho, la mayoría de los críticos de la publicidad cuando se refieren a esta se están refiriendo al consumo, como fenómeno articulador de lo social. Es lógico si tenemos en cuenta que la publicidad es el elemento más visible de la sociedad de consumo.
La percepción de una falta de reconocimiento va ligada a la Asunción de medidas activas, gruesas o ligeras, ya mencionadas, que cuando van conectadas con el universo de los productos de uso y consumo tienen la misión de restaurar la relevancia personal.
El dominio o la relevancia por tanto pueden expresarse de muchos modos; en ocasiones expresa por medio de la ostentación de objetos-productos que en tal caso tendrá una función simbólica y un placer asociados. [2]

Tenemos publicidad en la televisión, en la radio, en la prensa, en Internet, y pese a todo, seguimos sin acostumbrarnos del todo a ella.
La publicidad es un mal necesario de nuestra sociedad, porque, por ejemplo, si no fuera por la publicidad en las cadenas de televisión públicas no podríamos ver películas, ni series, ni hacer programas, ya que es la publicidad la que paga todo eso.
La publicidad se exageren las virtudes de los productos, gracias a la publicidad también descubrimos cosas que pueden llegar a cubrir nuestras necesidades, o algún producto que nos facilite la vida, o incluso, divertirnos, ya que hay que reconocer que muchos anuncios de hoy en día son auténticas y verdaderas obras de arte, que no sólo nos venden productos, sino que además nos hacen pasar un buen rato, y sobre todo, nos ayudan a reír, que tanta falta nos hace hoy en día. La publicidad, aunque puede resultar pesada y en ocasiones puede ser demasiada, es un mal necesario en nuestra sociedad, que nos guste o no es una sociedad de consumo. [3]

En mi opinión la publicidad es necesaria de nuestra sociedad, porque, por ejemplo, si no fuera por la publicidad en las cadenas de televisión públicas no podríamos ver ni conocer ningún  producto y esto ocasionaría que nosotros ya no compráramos o consumiéramos lo qe nos presenta por el motivo de que no conocemos lo productos.

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1.- Fue escrito por Antonio Martínez, en el Distrito Federal. Podemos encontrar más información en:  http://roble.pntic.mec.es/~msanto1/lengua/2publici.htm

2.- Fue escrito por David Flores. Podemos encontrar más información en:

http://historico.portalmix.com/textos/txt_0_anecdota_S_12.shtml

3.- Fue escrito por Miguel Ángel Álvarez.Podemos encontrar más información en:

http://www.desarrolloweb.com/articulos/publicidad-en-texto.html