Por: Diana Laura Vallejo;

Es un moviento cultural que surgió en 1916 en el cabaret voltaire en Zúrich Suiza .Fue propuesto por Hugo Ball, escritor e los primeros textos dada; posteriormente, se unió Tristán tzara que legaría hacer el emblema del dadaísmo.
El movimiento dadaísta dejo las revistas y el manifiesto que sin duda son la mejor prueba de sus propuestas pero, por definición, no existe obra dada, realizadas en cabarets y en galerías de arte donde se mezclaban fotomontajes con frases aisladas, palabras, pancartas, recitales espontáneos y una ceremonia continúa de provocación
Son propuestas continuas contra las convenciones de su época, de actitud de burla y humor, por medios de expresión ironicas-satiericos,atravez del gesto el escándalo, la provocación, son poesías ilógicos o de difícil comprensión.
Nuestro poema no tiene rima, métrica, soneto, sinalefa, por que el poema que escogimos es dadaísta y no necesitas reglas para ser creado.
El poema trata de cómo podemos escoger en periódicos las palabras mas importantes para hacer un poema con frases y palabras de un periódico.
Siendo actual nuestro poema puede tener palabras que no conozcamos como: concienzudamente que significa pensar el algo conscientemente.
En poesía el dadaísmo abre el campo para la llegada del surrealismo y ayuda a crear un lenguaje poético libre y sin límites. Para entender qué es la estética dadá en el mundo de la poesía nada mejor que recoger los consejos que Tzara propone para hacer un poema dadaísta. El texto fue publicado en la recopilación Siete manifiestos dadá, “Dadá manifiesto sobre el amor débil y el amor amargo”, VIII (1924).

Coja un periódico
Coja unas tijeras
Escoja en el periódico un artículo de la longitud que cuenta darle a su poema
Recorte el artículo
Recorte en seguida con cuidado cada una de las palabras que forman el articulo y métalas en una bolsa
Agítela suavemente
Ahora saque cada recorte uno tras otro
Copie concienzudamente
en el orden en que hayan salido de la bolsa
El poema se parecerá a usted
Y es usted un escritor infinitamente original y de una sensibilidad hechizante, aunque incomprendido del vulgo.